Raro
- pameladyer0
- 6 jul 2022
- 2 Min. de lectura
Con mi familia hemos vivido en varios países diferentes por el trabajo de mi papá. Primero nos fuimos a Bélgica, luego a China, después estuvimos un tiempo en Guatemala, y ya cuando tocaba que el primero de nosotros fuera a la universidad mis padres decidieron que era momento de volver a Chile. Recuerdo que desde chico me costaba tener amigos, como que no entendía qué tenía que hacer para caer bien o para que quisieran jugar conmigo. Cuando ya era más adolescente me fui haciendo un par de amigos más cercanos porque a los tres nos gustaba jugar computador y armar robots.
Me gustaba mucho una niña en ese tiempo, era compañera de mi hermana en el colegio, pero no sabía cómo acercarme, me daba mucha timidez. Una vez conversé esto con mi mamá y me dijo que quizás me costaba encajar porque eran culturas muy distintas a las nuestras, pero que cuando volviéramos a Chile todo iba a ser diferente porque ahí yo iba a encajar.
Llegamos de vuelta hace tres años, cuando mi hermano mayor entraba a la universidad. Al año siguiente me tocaría a mí. Recuerdo que entrar al colegio para mí fue una pesadilla. Todos se conocían, yo no conocía a nadie, no cachaba nada. No sabía los modismos, los deportes que se practicaban en el colegio eran otros... ¡hasta la forma de multiplicar era diferente! Me acuerdo de la angustia que sentí después de la primera semana. Finalmente la promesa de mi mamá no se había cumplido: ya estaba de vuelta en "casa" y me sentía como un bicho raro.
No quise volver al colegio, terminé el cuarto medio con exámenes libres y la entrada a la U se me hacía abrumadora. Estaba súper deprimido, los únicos amigos que tenía eran los que me hacía a través de los juegos online. Ellos igual me salvaron de sentirme completamente solo.
Hasta que un día decidí ir al psicólogo, y con él fuimos entendiendo que yo probablemente tenía una dificultad a la base para sociabilizar, y que nunca tuve alguien que me guiara para entender cómo podía acercarme a otras personas. No era el hecho de haber vivido en otros países, era que a mí naturalmente no se me daba algo que a otros sí, y que eso se podía superar con alguien que me guiara en el camino".
Foto de Amie Martin en Unsplash

el camino".





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