Hijos: ¿Proyectos de vida?
- pameladyer0
- 6 jul 2022
- 2 Min. de lectura
"En la época en que yo crecí, la idea era que uno salía del colegio, estudiabas una carrera y después te casabas y armabas tu familia. Para un gran porcentaje de mujeres de mi generación nuestra labor más importante era la crianza de los hijos: ir a buscarlos y dejarlos del colegio, ayudarlos a hacer las tareas, llevarlos a las clases extraprogramáticas, ver qué se cocinaba de almuerzo ese día...
El tiempo fue pasando, los niños crecieron y me fueron necesitando cada vez menos, asique me apegué mucho a la Trini, la más chica, que en realidad llegó de sorpresa a nuestras vidas porque no pensábamos tener más hijos. Éramos súper compinches, más encima mujer...me acompañaba a todas partes. Pero como a los 12-13 años se empezó a poner súper distante, pesada conmigo... yo no entendía qué pasaba.
Un día, veníamos de vuelta del colegio y yo le estaba hablando de los panoramas que le tenía para la tarde, y yo estaba feliz hablándole de que íbamos a ir a comprar ropa y después a no sé dónde, pero ella no me respondía. Entonces le pregunto que qué le pasa, por que estaba tan pesada y me grita de vuelta "Mamá, ¡búscate una vida!".
Para mí fue muy fuerte que me dijera eso, y estuve súper enojada con ella un buen tiempo. Al final se me pasó, y no me acuerdo cómo terminó esa historia. Yo en ese momento no entendí, pero ahora, con la perspectiva que me han dado los años y la experiencia comprendí que mientras todo seguía igual, mi marido trabajaba hasta las 10 de la noche, los otros más grandes... la Trini se había vuelto mi mundo y la estaba ahogando.
Un día mi marido me invitó a una "aventura", ¡jaja! así le puso él. Me propuso que cuando los niños salieran de la universidad armáramos algo como un hotel chico en el sur, que lo hiciéramos juntos. Lo pasamos tan bien planificando todo, yendo a ver los terrenos, y de a poco, armando nuestro proyecto en el sur. Empezamos a pasar mucho más tiempo juntos, como que nos reencontramos, y así se empezaron a abrir espacios para conversar de cosas de las que nunca antes habíamos hablado. Me di cuenta que habíamos tomado caminos paralelos en la vida que hacían que todo funcionara, pero cada uno más por su lado. Pero también me di cuenta que el desarrollo de mi vida siempre lo pensé en función o junto a otro. Hoy estamos en esto juntos pero yo siento que se me abrió el mundo. Tengo mis reuniones, aprendí sobre facturas, he conocido gente súper interesante... estoy feliz. Hasta he pensado que él se dio cuenta en lo que yo estaba, y que quizás esta fue su forma muy sutil y muy amorosa de rescatarme".
Foto de Edward Cisneros en Unsplash.






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